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Patrícia Gabancho
Periodista y escritora

Una historia de amor

Como muchos artistas, Pascual Fort era autodidacta, aunque con una sólida base como orfebre, un oficio que le dio gusto artístico y conocimiento de diversos materiales. Finalmente, Fort se decantó por dos actividades combinadas: la artística –a través del grabado y el esmalte, que investigó hasta descubrirle todas las implicaciones– y la de galerista –que le ponía en contacto con nombres consagrados del arte y de la crítica y le permitía al mismo tiempo abrir puertas a aquellos que empezaban. Un día se hizo una pregunta: ¿Cómo puedo saber qué están haciendo aquellos artistas que son com yo en otras partes del mundo? Es una buena pregunta. Los caminos del arte se cruzan en dimensiones que no sabemos y por todas partes hay ecos de ensayos y descubrimientos hechos a miles de quilómetros. ¿Y si alguien, al otro lado del mundo, está haciendo lo mismo que yo?, se dijo Pascual Fort. ¿Y si alguien lo está haciendo mucho mejor? ¿Y si alguien ya ha encontrado las soluciones que yo busco? A preguntas de artista se precisan respuestas de artista.

Pascual Fort decidió que fuesen los mismos creadores quienes le explicasen sus investigaciones: convocó el I Mini Print Internacional de Cadaqués, un premio de alcance mundial para obras de grabado de pequeño formato. Era el año 1981, Fort y su mujer habían pasado temporadas en Nueva York, el hombre había obtenido allí algún premio importante, tenían contactos y direcciones. Parecía imposible crear un premio internacional en una Barcelona aún no globalizada, aún no olímpica, y en un Cadaqués brillante y solitario, pero dicho y hecho, empezaron a llegar los sobres gruesos con las minúsculas obras impresas, como ventanas diminutas abiertas sobre universos infinitos. Obras ligeras, que podían viajar por correo aéreo, que no tenían las complicaciones burocráticas de embalajes o seguros, que se transportaban con un gesto. Casi quinientas piezas llegaron en la primera convocatoria, y es fácil imaginar la mirada ávida de Pascual Fort resiguiendo los caminos de sus colegas, pasando los dedos sobre los cuadraditos mágicos labrados por aquellos alquimistas lejanos.

Diez años después, en 1991, Pascual Fort murió repentinamente, cuando los miniprints de aquel año estaban siendo envueltos para ir a una exposición que había de tener lugar en el Reino Unido. Mercedes Barberá, su mujer, a quien el mundo había caído encima sin avisar, telefoneó al organizador de la muestra. Ha pasado esto, le dijo, ¿qué hago? Do it!, respondió la voz al otro lado del teléfono. Do it? Pues sí, lo haremos. Mercedes Barberá cerró los puños. Lo haremos, que quería decir lo haré. Un legado es un compromiso. Y hasta hoy, y más allá. Mercedes estaba simplemente siendo fiel a su propia vida, a los recuerdos, a esta tarea compartida segundo a segundo, el marido desde el arte, ella desde el apoyo entusiasmado y el trabajo preciso. Es una mujer menuda y dulce, de ojos muy vivos.

El Mini Print Internacional de Cadaqués es, pues, una historia de amor. De amor y de éxito. En esta edición han participado 740 artistas de 56 países. Se dice pronto. Artistas obligados a compactar la visión del mundo, la inquietud, la divagación, en un espacio cuadrado de 10 x 10 centímetros. Parece que, como espectadores, nos asomamos a la muestra de un tejido complejo puesto bajo el microscopio, porque estas pequeñas imágenes nos dan emoción, sensaciones y reflexión, pero somos nosotros quienes hemos de construir el mundo que contienen a partir de este fragmento que se nos enseña. Me miro los seis grabados ganadores de esta convocatoria y veo intenciones muy diversas: la textura orgánica de los campos de Hortensia Pérez Cuenca; la serenidad después de la angustia, o antes de que llegue, de la japonesa Yasuko Tachi, ¿y por qué me ha hecho pensar en la angustia si es una imagen llena de luz? Pero si sigo jugando y mirando, encuentro el tiempo detenido, y pues eterno, en los acantilados desafiantes, tan serenos, del irlandés Aidan Flanagan, y descubro que el grabado más realista acaba siendo metafísico. ¿Y qué decir del misterio que guarda el bloque de Irene Podgornik? ¿O esta declaración de autoridad –¿es autoridad, o es simplemente un recorte urbano?– que se extiende por debajo del estampado de Rosemary Mortimer, que de repente me parece una crítica al mundo actual? ¿Y el bosque requemado de Tanya Yordanova, lo es de verdad?

Es imposible agarrar lo que contiene una imagen, y el Mini Print las multiplica hasta el millar, o casi, en cada nueva convocatoria. El concurso está sólidamente consagrado a nivel internacional, es un referente, tiene reglas precisas, los mismos ganadores de un año son los jurados del año siguiente. Un ciclo perfecto que se perpetúa, como la rueda del mundo de las cartas del tarot milenario. Hay una tarea como de abejas laboriosas tras este concurso que tiene la sede en Cadaqués: una tarea hecha en familia, por pocas manos.

Trenta y tres años después de la primera iluminación de Pascual Fort, Mercedes Barberá es dipositaria de una colección que engloba el mejor grabado internacional: la de las piezas ganadoras de cada una de las convocatorias. Una colección que, por cierto, deberían mirar con atención nuestras instituciones, porque este esfuerzo de décadas es ya patrimonio intangible del país. Sería necesario, por tanto, oficializar esta pertenencia dando a las obras un reposo y un ámbito de exposición permanente. Que así sea.


Mercedes Barberá Rusiñol
Directora del Mini Print Internacional de Cadaqués

La tarea principal que desde sus inicios impulsó la creación del Mini Print Internacional de Cadaqués fue la de fomentar y difundir el conocimiento de la obra gráfica en todas sus facetas, tanto técnicas como creativas. A pesar de ser una disciplina artística ancestral practicada por grandes artistas de todos los tiempos, parece estar relegada a un segundo plano sin recibir el reconocimiento merecido. Luchar por su supervivencia debe ser nuestro empeño, y me alegra poder decir que el número de coleccionistas y visitantes que admiran la exposición aumenta en progresión geométrica.

Desde finales de junio y durante los meses de julio, agosto y septiembre, en el Taller Galeria Fort de Cadaqués la exposición ha recibido visitantes de los cinco continentes. Este hecho nos reconforta y emociona, sin olvidar nunca que el éxito se debe en primer lugar a la calidad de las obras expuestas.

Este verano, motivados por sus exposiciones individuales, nos han visitado Paolo Pestelli (Italia), Beverly Ashcraft-Johnson (Estados Unidos), Tomoko Ogoshi (Japón) y Daniel Zerbst, que vive y tiene su estudio en Cadaqués, ejecutando la difícil tarea de ejercer de jurado de la presente edición. Con todos ellos hemos pasado momentos muy agradables y comunicativos. Sentimos la ausencia de Darko Dugandzić y de Martha Theresa Kerschhofer, que les fue imposible viajar a Cadaqués. Sus interesantes exposiciones han logrado atraer multitud de visitantes y han merecido la atención de la prensa local.

Paralela a Cadaqués, la exposición del Mini Print se celebró en Wingfield Barns (Reino Unido). La continuidad de su presencia en este centro cultural durante tantos años merece un reconocimiento al artífice que lo hace posible con tanto éxito: Ian Chance.

La Fundación Tharrats de Arte Gráfico de Pineda de Mar (Cataluña) presentó el Mini Print durante el mes de octubre y mitad de noviembre. La cercanía de Barcelona y de los diversos pueblos vecinos que circundan este acogedor pueblo del Maresme hace posible la visita de numeroso público. Agradecemos a su alcalde Xavier Amor su interés por la permanencia de la exposición.

La galería L’Etangd’Art de Bages (Francia) albergó la exposición desde mediados de noviembre hasta mediados de enero. El hecho de poder visitar la galería durante las fiestas navideñas permite la presencia de artistas participantes, coleccionistas y fans del Mini Print, que son recibidos por Sophie Cassard con su extraordinaria simpatía y don de gentes.

La convocatoria del Mini Print continúa llena de vida e ilusión después de tantos años de existencia. La participación de los artistas fieles, los esporádicos y los que presentan por primera vez sus obras nos demuestra que nuestros esfuerzos no son en vano y que, gracias a sus interesantes y creativas obras, las futuras convocatorias seguirán existiendo.

Estoy segura y este es mi mayor deseo. ¡Gracias!