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Albert Mercadé
Historiador y crítico de arte

Grabar en el siglo XXI

El grabado es una de las expresiones más altas de nuestra civilización. Irrumpió tardíamente en el orden de las artes, pero su entrada fue revolucionaria, permitiendo la popularización del siempre altivo género artístico. Desde su expansión popular, las diferentes variantes surgidas en el curso de la modernidad contribuyeron a transformar decisivamente la plástica europea más avanzada. El aguafuerte permitió difundir las clandestinas y premonitorias visiones oníricas de Goya o Rembrant; los ukiyo-e japoneses aportaron nuevas perspectivas de captar el mundo a los impresionistas y postimpresionistas; la xilografía alemana medieval dotó de nuevos recursos expresivos a los expresionistas alemanes; la litografía dio nuevas tonalidades, planas y comunicativas, a los pintores modernistas; y la serigrafía, a la expansión del pop art. ¿Pero qué significa grabar en el siglo XXI?

Ciertamente, la irrupción de la era postmoderna –vaporosa, líquida, conceptual– ha arrasado con aquellas artes más vinculadas al mundo físico y al oficio –en beneficio del mundo ideático y cognitivo. Así, grabar en el siglo XXI –como el pintar o el esculpir– lo hemos de definir como un oficio de resistencia, y a aquellos que difunden y defienden la disciplina, unos resistentes, com así merecen ser tratados los fundadores y valedores del Mini Print Internacional de Cadaqués. Tanto Pascual Fort como Mercedes Barberá entendieron que, ciertamente, en los años setanta era un arte minoritario o poco reconocido por los altos estamentos artísticos, pero que en cambio era silente e íntimamente profesado por una gran cantidad de artistas de primer rango. Y eso sucedía, probablemente, porque era y es un arte que en su práctica aporta unas grandes propiedades formativas y cognitivas en el oficio y el contacto físico con la obra.

En un mundo virtual y vaporoso hay una gran hambre de experiencia espacial y táctil, que es una etapa decisiva para la experiencia real del conocimiento. Los orígenes artesanales del grabado y su perserverancia manual mantienen al creador, de ayer y de hoy, firmemente arraigado al trabajo y a la fisicidad del mundo; su naturaleza comunicativa humaniza las artes y, en consecuencia, civiliza al artista y a la realidad. Y en último término, las reducidas dimensiones que el género aún hoy exige estimulan el cultivo de la humildad artística, en un sano ejercicio de experimentación condensada.

Prueba de esta realidad es el éxito de convocatoria de la que siempre ha gozado el certamen del Mini Print: en la primera edición del 1980 ya se inscribieron más de 190 participantes, y en los últimos años la participación siempre ha rondado los 700. En total han concurrido más de nueve mil artistas, y entre ellos no han faltado creadores reconocidos, com Tharrats o Narotzky, y siempre ha recibido el apoyo sincero de artistas como Ráfols Casamada o Antoni Llena, y de la plana mayor de críticos de arte del país, como Daniel Giralt-Miracle, Corredor Matheos o Arnau Puig, conscientes de la singular condición de resistencia del certamen, que es el que reune a más grabadores de todo el mundo. Y es que al Mini Print le llegan anualmente propuestas procedentes de los cuatro rincones del planeta y convoca todas las diferentes tipologías y variedades de grabados existentes y por existir, desde las más tradicionales hasta las más experimentales, como el electrograbado o el grabado digital. El evento es intencionadamente ecléctico, pero nunca reina la disipación creativa, sino que siempre encontramos la tranquilizadora dosis de orden, gusto y calidad que hace de esta ineludible cita estival una plácida, cosmopolita y enriquecedora fiesta del arte.


Mercedes Barberá Rusiñol
Directora del Mini Print Internacional de Cadaqués

Desde hace trenta y cinco años, la exposición del Mini Print Internacional de Cadaqués ofrece al visitante una extensa panorámica de las distintas técnicas de obra gráfica que los artistas de todo el mundo actualmente utilizan para expresar con libertad sus ideas, tan imaginativas y diversas que hacen posible que los miles de espectadores de Cadaqués, Pineda de Mar, Wingfield y Bages disfruten de un conocimiento plástico y estético difícilmente repetible.

Este año, con motivo de su 15.º aniversario, la revista Bonart ha otorgado varios premios en reconocimiento de trayectorias artísticas de éxito y de compromiso. El Mini Print ha recibido un premio por la proyección de la obra gráfica durante más de tres décadas, desde Cadaqués y Barcelona al mundo, con espíritu innovador, transfronterizo y plural. Agradecemos a los editores Anna Maria Camps y Ricard Planas la solicitud con que publican siempre las noticias relacionadas con el Mini Print y, en especial y con mucha emoción, la concesión de este premio cultural, dada la importancia y repercusión de la revista Bonart en Cataluña, que ha sabido valorar el significado de la continuidad del Mini Print Internacional de Cadaqués y lo que representa dentro de la cultura catalana. Queremos dejar constancia del reconocimiento en nombre de todos los artistas participantes a lo largo de tantos años, de las galerías de todo el mundo que los ha acogido y de la organización, que recibe con este premio un golpe de moral y de optimismo que nos motiva a esforzarnos para que el Mini Print Internacional de Cadaqués continue con éxito. ¡Gracias!

Como cada año, las exposiciones personales de los artistas ganadores de la edición anterior han despertado mucha curiosidad en nuestra galería de Cadaqués. Este verano nos han visitado los artistas Aidan Flanagan de Irlanda, Tanya Yordanova de Bulgaria, Yasuko Tachi de Japón, Irene Podgornik Badia de Italia, Rosemary Mortimer de Nueva Zelanda y Hortensia Pérez Cuenca de España.

La presencia de los artistas en sus inauguraciones da pie a una intensa comunicación sobre el conocimiento de sus técnicas y los motivos artísticos y creativos que las hacen posibles. ¡Todos ellos nos han dejado un sabor de sus países, incluso gastronómico!

El Mini Print Internacional de Cadaqués ha viajado al centro de arte Wingfield Barns en el Reino Unido, como siempre gracias al interés que le dedica Ian Chance, quien hace posible que la exposición sea esperada, visitada y también elogiada en los medios de comunicación.

El Mini Print Internacional de Cadaqués como cada año se ha expuesto también en la Fundación Tharrats de Arte Gráfico con el beneplácito del ayuntamiento de Pineda de Mar y con el especial interés de su alcalde Xavier Amor. A lo largo de la muestra en la Fundación, ubicada en el Maresme, comarca que acoge interesantes talleres de obra gráfica, la exposición recibe la visita de sus habitantes y de muchos artistas participantes.

Desde mediados de noviembre hasta mediados de enero, la exposición es acogida por la galería L’Etangd’Art de Bages, en Francia, donde cada año es visitadísima, pues coincide con los días de vacaciones de Navidad para grandes y pequeños. El prestigio de la galería L’Etangd’Art dirigida por Sophie Espagno-Cassard nos honra con su colaboración.

Como siempre también, quiero mostrar mi admiración y reconocimiento a los artistas participantes, que son los principales autores de esta aventura cultural que es el Mini Print Internacional de Cadaqués.

Todos juntos lo conseguiremos de nuevo. ¡Os esperamos!