ARCHIVO / 1999 / Textos

Arnau Puig Grau
Ensayista y crítico de arte

En un mundo, en una sociedad en la que estamos todos defendiendo el reparto comunitario y solidario de bienes, si dejamos de lado los bienes políticos y económicos –porque parece que sean, por ahora, los mas difíciles de conseguir, a pesar del reconocimiento de tantas igualdades y fraternidades como se predican–, aquellos otros bienes que se encuentran más asequibles a los hombres y de los que tiene tanta necesidad como de los primeros, son los bienes culturales. En la medida de lo posible, el libro ha sido el gran distribuidor, pero casi simultáneamente al libro apareció, al principio de la primera conmoción real de las conciencias, el grabado sobre plancha, aquel que permitía obtener de una forma previa dada su representación indeformable, por mucho que se repitieran las imágenes, posibilitando así transmitirlas y difundirlas entre todos aquellos que sintiesen la necesidad de poseerlas y estudiarlas.

El grabado, primero sobre plancha, después sobre piedra, más tarde sobre trama de fibra y, con la implantación de la tecnología en los medios de reproducción –sin perder, no obstante, el aura de la que se dolía Walter Benjamin– sobre cualquier soporte, inclusive los electrónicos hasta el momento, esta imagen en serie y seriada necesitaba a pesar de todo que alguien –en sus más amplias variantes y variedades– la recogiera y le otorgara también aquel espíritu de comunidad y solidaridad comunicativa y creativa por el que tanto se esfuerza la sociedad internacional de hombres y mujeres, en esta ocasión, hay que reconocer, un poco restringida, porque la queremos expresamente limitada a los artistas, a aquellos que cuando trabajan ponen de manifiesto y expresan, además, su manera de ser, ya que, ciertamente, el procedimiento o el medio elegido así lo permite. A pesar de que se trate de reproducir en series infinitas una imagen, esta imagen ofrecida nunca es la estricta imagen nacida del diseño industrial, al que solo le hace falta funcionar y no conmover, como corresponde a toda obra de arte.

Esto es lo que promovió Pascual Fort, el hombre emocionado por la realización del grabado y por la creación de la imagen con la intención de ser ofrecida grabada. Pero por los motivos que sean –cuestiones económicas, por sobrepasar barreras políticas, evitar el exceso de compromiso, y el exceso de trabajo como consecuencia o resultado de la amabilidad o de la amistad de los artistas– al querer unir todos los hombres y mujeres creadores del mundo, pensó que el grabado lo conseguiría, lo haría posible, permitiría que unos se mostraran y se entregaran a los otros.

Así nació el Mini Print, un pequeño grabado de 10 x 10 más o menos sobre un soporte de 18 x 18, donde todos pueden encontrarse, con la única condición de que la imagen sea seriada y tenga el deseo de querer ser mirada, sentida y, si es preciso, poseída.

Esto lo permite el grabado, el Mini Print, que ahora se realiza y se agrupa en Cadaqués, el lugar de afecto y de distanciamiento que escogió Marcel Duchamp, en donde el arte moderno a través de sus artistas se ha creado, crecido y desarrollado, y que los herederos de Pascual Fort mantienen vivo –no podía ser de otra manera– y en expansión.


Mercedes Barberá Rusiñol
Directora del Mini Print Internacional de Cadaqués

La diecinueve convocatoria del Mini Print Internacional de Cadaqués, 1999, se ha caracterizado por el alto nivel técnico y artístico de las obras presentadas que mantienen, por no decir superan, la calidad de años anteriores.

Durante los meses de julio, agosto y septiembre, las visitas de los artistas participantes al Taller Galeria Fort de Cadaqués, procedentes de España, Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal, Dinamarca, Suecia, Noruega, Italia, Estados Unidos de América, India y Canadá, ha resultado un hecho sorprendente y sus elogios, felicitaciones y deseos de que la muestra continúe adelante han sido para nosotros motivo de gran satisfacción, optimismo y agradecimiento.

Las exposiciones de los artistas ganadores del año anterior han sido un aliciente más para visitar el Mini Print y la presencia de sus autores el día de la inauguración de sus respectivas exposiciones ha hecho posible el intercambio de conocimientos técnicos y culturales entre ellos y nosotros.

Este año nos ha visitado y han ejercido de jurado del concurso Noboru Sawai de Canadá y Marie Christine Dargent de Francia, que han pasado unos días entre nosotros en Cadaqués dejando el recuerdo de su saber, simpatía y amistad. Francesc Todó, artista plástico y John Brunton, fotógrafo artístico accedieron muy amablemente a ejercer también de jurado.

Como cada año durante los meses de mayo, junio y julio el Mini Print ha viajado al “Wingfield Festival of Arts & Music” de Inglaterra. Este año ha dispuesto de una preciosa sala de exposiciones “Gallery I” dedicada exclusivamente a mostrar las 747 obras que conforman la exposición.

El éxito de la muestra ha superado todas las expectativas. El director del “Wingfield Festival” Ian Chance, como cada año, ha estado unos días del mes de agosto con nosotros, acompañado de su mujer Hilary y su hija Alice, y nos ha explicado el interés que despierta el Mini Print en Inglaterra, no solo en los visitantes, que son numerosos, sino también en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión). Todo este interés provoca que la exposición en Wingfield se encuentre totalmente arraigada en Inglaterra.

La exposición del Mini Print pudo ser visitada, como cada año, en la Galería “L’Etangd’Art” de Bages. La resonancia que despierta en las tierras del sur de Francia va cada vez en aumento gracias a la dedicación de su entusiasta directora Sophie Cassard.

Nuestro agradecimiento al Ministerio de Educación y Cultura del Gobierno de España y a la Generalitat de Catalunya por el apoyo que conceden a la exposición del Mini Print otorgándonos unas subvenciones que nos ayudan a difundir las bases de participación y sufragan parte de la edición del catálogo.

Estamos ya preparando la nueva edición del Mini Print Internacional de Cadaqués que tiene la emoción de ser la del año 2000. Nuestra intención es la de continuar organizando la exposición por lo menos una nueva década llenos de entusiasmo y, como siempre, contamos con la futura participación de los artistas grabadores que durante tantos años, con sus bellos grabados, han hecho posible dar a conocer y difundir la obra gráfica a través de la convocatoria anual del Mini Print Internacional de Cadaqués y que, con su bien hacer, han logrado sensibilizar y conquistar a gentes de todo el mundo.